PLANEAMIENTO Y DESARROLLO CURRICULAR
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jueves, 17 de enero de 2013
miércoles, 31 de octubre de 2012
CONOCIENDO UN POCO DEL CURRICULUM
EL CURRICULUM EN EL DISCURSO EDUCATIVO VENEZOLANO
Nivel de Educación Básica y Media Diversificada y Profesional
El currículo constituye una pauta para ordenar el proceso de enseñanza aprendizaje de acuerdo con una teoría pedagógica o andragógica sustentada en la valoración del hombre dentro de su realidad y en su dimensión histórica y cultural. Cualquiera sea esta teoría, debe considerar la naturaleza propia del educando, la del área del conocimiento de la que se trate y la del contexto sociocultural en el que se desenvuelve ese educando.
En el caso venezolano, a partir de los años ochenta se ha prestado especial atención a la elaboración curricular como medio para lograr los fines nacionales a los que se aspira. Particularmente, se observó esa atención, en el nivel de Educación Superior.
Se reconoce el trabajo de venezolanos sumamente conocidos por quienes compartimos el interés por este campo: Manuel Castro, Zoila Bayley, Celso Rivas, Víctor Guédez. Ese interés fue motivado, entre otras razones, a que en esa década se pone en práctica en nuestro país la decisión de la Reunión de Ministros de Planificación Económica y de Educación de los países latinoamericanos celebrada en México, en 1979, de brindar a la población una educación mínima obligatoria (Villarroel y Duque, 1988).
Se promulga la Ley Orgánica de Educación en el mes de julio de 1980, estableciéndose los fines de la educación y con ello la necesidad de que las acciones sistemáticas emprendidas conduzcan hacia el logro de esos fines. Esa necesidad condujo a prestar mayor atención a los esfuerzos que hace la escuela para lograrlos, en los distintos niveles educativos. En Educación Superior, se enfatizó en la necesidad de preparar un capital social capaz de sentir, hacer y pensar. De allí que se incluyera en el diseño curricular de las carreras, un componente de autorrealización, un componente de formación especializada, uno de formación profesional y uno de formación básica.
En cuanto a los niveles de Educación Media Diversificada y Educación Básica, para formar al ciudadano predescrito en el artículo 3 de la precitada Ley, se modificó la estructura curricular y se elaboraron los diseños curriculares adaptando las distintas áreas que integran el plan de estudios a las particularidades de los sectores urbano, rural, indígena y fronterizo que configuran la Nación Venezolana para responder a las diferencias geo-socio-culturales de cada uno de ellos. Se incluyeron el cooperativismo dentro del área de Estudios Sociales en el sector rural; Lengua Autóctona en el área de Lengua, en el sector indígena y Formación Social y Cultural en la de Estudios Sociales del sector fronterizo. Toda esta inclusión obedecía a la aspiración del Estado en el sentido de que la educación brindada al hombre le permitiera progresar a su propio ritmo, dentro de sus propias potencialidades y posibilidades y de los desafíos que le ofrece y le plantea el ambiente (Modelo Normativo,1987)
De allí que se estableciera la Educación Básica centrada en principios como los siguientes:
1. El reconocimiento del valor del individuo como persona y por ello merecedor de respeto a su dignidad, y a su derecho a desarrollar sus capacidades hasta el límite de sus potencialidades.
2. Cada individuo es único, las diferencias individuales están presentes, debe reconocerse la unicidad y distinción de cada persona.
3. La educación es un proceso fundamentalmente humano y de allí la importancia de que ésta contribuya a la autorrealización del estudiante.
4. La educación debe hacer énfasis en el aprender a aprender y debe formar individuos capaces de convivir en una sociedad democrática, de participar activa, consciente y solidariamente en las tareas de formación de su comunidad y de adoptar una actitud de tolerancia y de respeto hacia las acciones, ideas y creencias de sus semejantes.
Ante esta expectativa nacional cabe indagar y reflexionar acerca de los medios que se pudieran utilizar para lograr estos objetivos. La respuesta necesariamente nos lleva a pensar en la implantación de un diseño curricular basado en acciones, en estrategias que acepten el derecho del alumno a tener, a ofrecer y a expresar sus opiniones, para lo cual el docente debe brindarle una amplia perspectiva de conocimientos que le permitan escoger la más aceptable o idónea. Un diseño en el que se permita la participación de todos los actores involucrados en la formación del ser humano: familia, comunidad, además de los docentes y del estudiante mismo. Un diseño que a través de la diferenciación, conduzca al estudiante a asumir la responsabilidad por su propio aprendizaje, a desarrollar su iniciativa, autonomía y capacidad para tomar decisiones, un diseño centrado más en los procesos que en los contenidos, que equilibre lo informativo con lo formativo.
Y así está establecido en los documentos normativos que rigen el nivel, convirtiéndose entonces el diseño curricular en un instrumento para satisfacer la expectativa social de formación del ciudadano venezolano. Ahora bien, como los currículos son diseñados por grupos de personas con base en sus creencias sobre cómo debe ser la educación, en la última década del siglo XX, la Comisión Internacional sobre la Educación para el siglo XXI (Delors, 1996), señalaba la necesidad de afrontar y superar una serie de tensiones entre factores contrastantes, como son el extraordinario desarrollo de los conocimientos y las capacidades de asimilación del ser humano. Llama la atención la Comisión sobre los progresos de la ciencia y la tecnología y sobre la creciente importancia de lo cognoscitivo y lo inmaterial de la producción de bienes y servicios. Ante esta realidad, rescatan el valor de la educación permanente, de la educación durante toda la vida, con sus ventajas de flexibilidad, diversidad, accesibilidad en el tiempo y en el espacio, siempre que la persona posea una educación básica de calidad.
Expresa la Comisión: “Mejor aún, es deseable que la escuela le inculque más el gusto y el placer de aprender, la capacidad de aprender a aprender, la curiosidad del intelecto. Imaginémonos inclusive una sociedad en que cada uno sería alternativamente educador y educando” (Delors, Op. Cit., p. 21). En ese Informe se establecen cuatro pilares para la educación: aprender a hacer, aprender a conocer, aprender a ser y aprender a convivir.
Esta realidad se palpaba en nuestro país y así, en 1993, se elabora un Plan Decenal de Educación para la década 1993-2003, que pretende desarrollar la educación a mediano-largo plazo, con base en el análisis de las tendencias de los últimos 40 años, las perspectivas futuras y los avances y experiencias de las ciencias de la educación. Con el
asesoramiento del Instituto Internacional de Planificación Educativa de la UNESCO, se trazó el Estado la orientación del sistema educativo hacia la formación de venezolanos integrales, capaces para el desarrollo democrático cabal, la paz, la convivencia internacional y la integración latinoamericana y del Caribe, así como asegurar la continuidad y el mejoramiento continuo de la educación.
A nivel nacional, los estudios realizados reflejados en documentos como Calidad de la Educación Básica en Venezuela. Estado del Arte (1992), La Reforma Educativa: Una Prioridad Nacional (1994), El Plan de Acción del Ministerio de Educación (1995) y el Proyecto Educativo Educación Básica: Reto, Compromiso y Transformación (1996), indicaron la necesidad de emprender una profunda transformación en el sector educativo para producir cambios verdaderos, fundamentalmente en las intenciones y valores inmersos en las prácticas pedagógicas.
Una de las acciones inmediatas tomadas para afrontar esta preocupación fue la reforma del currículo del nivel de Educación Básica en sus dos primeras etapas, en el llamado Currículo Básico Nacional (1997). En ese diseño se señala que se reivindica el ser de los educandos a lo largo de su proceso formativo. Con él se pretende propiciar en el alumno la confianza en sí mismo, en sus propias capacidades, en la posibilidad de enfrentar con decisión y de manera cooperativa, los múltiples problemas que afectan a la sociedad venezolana.
Para ello, se incorporan al currículo algunos elementos como los ejes transversales. Inicialmente se incluyeron cuatro: Lenguaje, Desarrollo del Pensamiento, Valores, Trabajo. Posteriormente, se incorporó el eje transversal Ambiente, para que sirvan de vínculos entre el contexto escolar y el contexto familiar y sociocultural además de servir como herramienta didáctica que garantice la integración o la interrelación de las diferentes áreas curriculares (Programa de Estudio de Educación Básica, 1997).
Esta reforma se consideró necesaria porque se evidenciaban en la sociedad venezolana algunas debilidades como actitudes contrarias al diálogo constructivo y al consenso, deficiencias alarmantes en el uso oral y escrito de la lengua, problemas para procesar información y transferirla, para resolver problemas, pérdida de valores. Por ello se propone una nueva concepción del trabajo como actividad inherente al ser humano que permite su realización como persona.
Para solventar estas deficiencias se plantea como estrategia de aprendizaje la globalización, así como tres instancias operativas: el nivel nacional, el nivel estadal y el nivel de plantel, cada una con sus objetivos. El nivel nacional pretende asegurar la coherencia y continuidad entre las distintas etapas del nivel y el traslado a entidades federales distintas.
El nivel estadal está dirigido a fomentar el respeto y valoración del pluralismo étnico, lingüístico y cultural de la nación y permite dar respuesta educativa a las motivaciones, necesidades, intereses y exigencias de cada entidad federal. Prevé la participación de la sociedad civil, las universidades, los supervisores, directores, docentes, organizaciones no gubernamentales y demás instancias involucradas en el quehacer educativo. La instancia de plantel está representada por los Proyectos Pedagógicos de Plantel, PPP, y los de Aula, PPA, diseñados para atender las necesidades y problemas de la comunidad educativa del plantel.
En la actualidad, estos proyectos han cambiado su denominación pero conservan su ontología y teleología. Con estas especificaciones se intenta, a través del currículo, formar de manera integral y holística al educando, para que sea capaz de participar activa y solidariamente en los procesos de transformación social, mediante el fomento de valores como identidad nacional, respeto por la vida, libertad, perseverancia, honestidad, convivencia, tolerancia para que sea capaz de aprender a ser, a hacer, a conocer y a convivir durante toda la vida.
En 1998, se presenta una propuesta de reforma curricular para la tercera etapa del nivel que contiene los mismos elementos. Es un documento que se encuentra todavía en fase de elaboración y sometido a consulta nacional. En ese mismo año, la Asamblea Nacional de Educación propone proseguir con la reforma del currículo de la Educación Básica y Media para producir unos programas de estudios más pertinentes a través de una pedagogía más interactiva y menos impositiva, así como afianzar progresivamente la transformación de las prácticas pedagógicas, mediante la generalización de los PPA y el
fomento del trabajo en equipo y en redes.
En el Proyecto Educativo Nacional (1999), se propone que el currículo sea el eje central que responda a las Políticas del Estado Venezolano, previendo los elementos de transformación que generen los cambios deseados en la sociedad, lo cual debe hacerse: “tomando en cuenta las necesidades y las realidades existentes en cada localidad, municipio y región, sin obviar el contexto general, (este currículo) debe ser global, flexible, integral, democrático, participativo, transdisciplinario y en permanente revisión”. (p. 51) Se expresa en este documento que el currículo debe prestar atención a los aspectos físicos, psicológicos, sociales del alumno, enfatizar en la información, la acción de la familia, grupos sociales y la interacción con la comunidad, como clara interpretación en el currículo del principio de democracia participativa preconizada por el Estado. En los
Aspectos Propositivos del precitado Proyecto Educativo Nacional (2001), se promueve una estructura curricular flexible, basada en la investigación-acción como estrategia que permita vincular la educación con la vida comunitaria, el trabajo y la naturaleza, de allí la modificación de la denominación de los proyectos pedagógicos antes mencionados. Esta estructura curricular reivindica el papel protagónico que junto al estudiante desempeña el docente como formador de ciudadanos y constructor de la sociedad a la cual se aspira.
REVISTA CIENCIAS DE LA EDUCACION
Año 4 • Vol. 1 • Nº 23 • Valencia, Enero - Junio 2004
http://servicio.bc.uc.edu.ve/educacion/revista/a4n23/23-13.pdf
Nivel de Educación Básica y Media Diversificada y Profesional
El currículo constituye una pauta para ordenar el proceso de enseñanza aprendizaje de acuerdo con una teoría pedagógica o andragógica sustentada en la valoración del hombre dentro de su realidad y en su dimensión histórica y cultural. Cualquiera sea esta teoría, debe considerar la naturaleza propia del educando, la del área del conocimiento de la que se trate y la del contexto sociocultural en el que se desenvuelve ese educando.
En el caso venezolano, a partir de los años ochenta se ha prestado especial atención a la elaboración curricular como medio para lograr los fines nacionales a los que se aspira. Particularmente, se observó esa atención, en el nivel de Educación Superior.
Se reconoce el trabajo de venezolanos sumamente conocidos por quienes compartimos el interés por este campo: Manuel Castro, Zoila Bayley, Celso Rivas, Víctor Guédez. Ese interés fue motivado, entre otras razones, a que en esa década se pone en práctica en nuestro país la decisión de la Reunión de Ministros de Planificación Económica y de Educación de los países latinoamericanos celebrada en México, en 1979, de brindar a la población una educación mínima obligatoria (Villarroel y Duque, 1988).
Se promulga la Ley Orgánica de Educación en el mes de julio de 1980, estableciéndose los fines de la educación y con ello la necesidad de que las acciones sistemáticas emprendidas conduzcan hacia el logro de esos fines. Esa necesidad condujo a prestar mayor atención a los esfuerzos que hace la escuela para lograrlos, en los distintos niveles educativos. En Educación Superior, se enfatizó en la necesidad de preparar un capital social capaz de sentir, hacer y pensar. De allí que se incluyera en el diseño curricular de las carreras, un componente de autorrealización, un componente de formación especializada, uno de formación profesional y uno de formación básica.
En cuanto a los niveles de Educación Media Diversificada y Educación Básica, para formar al ciudadano predescrito en el artículo 3 de la precitada Ley, se modificó la estructura curricular y se elaboraron los diseños curriculares adaptando las distintas áreas que integran el plan de estudios a las particularidades de los sectores urbano, rural, indígena y fronterizo que configuran la Nación Venezolana para responder a las diferencias geo-socio-culturales de cada uno de ellos. Se incluyeron el cooperativismo dentro del área de Estudios Sociales en el sector rural; Lengua Autóctona en el área de Lengua, en el sector indígena y Formación Social y Cultural en la de Estudios Sociales del sector fronterizo. Toda esta inclusión obedecía a la aspiración del Estado en el sentido de que la educación brindada al hombre le permitiera progresar a su propio ritmo, dentro de sus propias potencialidades y posibilidades y de los desafíos que le ofrece y le plantea el ambiente (Modelo Normativo,1987)
De allí que se estableciera la Educación Básica centrada en principios como los siguientes:
1. El reconocimiento del valor del individuo como persona y por ello merecedor de respeto a su dignidad, y a su derecho a desarrollar sus capacidades hasta el límite de sus potencialidades.
2. Cada individuo es único, las diferencias individuales están presentes, debe reconocerse la unicidad y distinción de cada persona.
3. La educación es un proceso fundamentalmente humano y de allí la importancia de que ésta contribuya a la autorrealización del estudiante.
4. La educación debe hacer énfasis en el aprender a aprender y debe formar individuos capaces de convivir en una sociedad democrática, de participar activa, consciente y solidariamente en las tareas de formación de su comunidad y de adoptar una actitud de tolerancia y de respeto hacia las acciones, ideas y creencias de sus semejantes.
Ante esta expectativa nacional cabe indagar y reflexionar acerca de los medios que se pudieran utilizar para lograr estos objetivos. La respuesta necesariamente nos lleva a pensar en la implantación de un diseño curricular basado en acciones, en estrategias que acepten el derecho del alumno a tener, a ofrecer y a expresar sus opiniones, para lo cual el docente debe brindarle una amplia perspectiva de conocimientos que le permitan escoger la más aceptable o idónea. Un diseño en el que se permita la participación de todos los actores involucrados en la formación del ser humano: familia, comunidad, además de los docentes y del estudiante mismo. Un diseño que a través de la diferenciación, conduzca al estudiante a asumir la responsabilidad por su propio aprendizaje, a desarrollar su iniciativa, autonomía y capacidad para tomar decisiones, un diseño centrado más en los procesos que en los contenidos, que equilibre lo informativo con lo formativo.
Y así está establecido en los documentos normativos que rigen el nivel, convirtiéndose entonces el diseño curricular en un instrumento para satisfacer la expectativa social de formación del ciudadano venezolano. Ahora bien, como los currículos son diseñados por grupos de personas con base en sus creencias sobre cómo debe ser la educación, en la última década del siglo XX, la Comisión Internacional sobre la Educación para el siglo XXI (Delors, 1996), señalaba la necesidad de afrontar y superar una serie de tensiones entre factores contrastantes, como son el extraordinario desarrollo de los conocimientos y las capacidades de asimilación del ser humano. Llama la atención la Comisión sobre los progresos de la ciencia y la tecnología y sobre la creciente importancia de lo cognoscitivo y lo inmaterial de la producción de bienes y servicios. Ante esta realidad, rescatan el valor de la educación permanente, de la educación durante toda la vida, con sus ventajas de flexibilidad, diversidad, accesibilidad en el tiempo y en el espacio, siempre que la persona posea una educación básica de calidad.
Expresa la Comisión: “Mejor aún, es deseable que la escuela le inculque más el gusto y el placer de aprender, la capacidad de aprender a aprender, la curiosidad del intelecto. Imaginémonos inclusive una sociedad en que cada uno sería alternativamente educador y educando” (Delors, Op. Cit., p. 21). En ese Informe se establecen cuatro pilares para la educación: aprender a hacer, aprender a conocer, aprender a ser y aprender a convivir.
Esta realidad se palpaba en nuestro país y así, en 1993, se elabora un Plan Decenal de Educación para la década 1993-2003, que pretende desarrollar la educación a mediano-largo plazo, con base en el análisis de las tendencias de los últimos 40 años, las perspectivas futuras y los avances y experiencias de las ciencias de la educación. Con el
asesoramiento del Instituto Internacional de Planificación Educativa de la UNESCO, se trazó el Estado la orientación del sistema educativo hacia la formación de venezolanos integrales, capaces para el desarrollo democrático cabal, la paz, la convivencia internacional y la integración latinoamericana y del Caribe, así como asegurar la continuidad y el mejoramiento continuo de la educación.
A nivel nacional, los estudios realizados reflejados en documentos como Calidad de la Educación Básica en Venezuela. Estado del Arte (1992), La Reforma Educativa: Una Prioridad Nacional (1994), El Plan de Acción del Ministerio de Educación (1995) y el Proyecto Educativo Educación Básica: Reto, Compromiso y Transformación (1996), indicaron la necesidad de emprender una profunda transformación en el sector educativo para producir cambios verdaderos, fundamentalmente en las intenciones y valores inmersos en las prácticas pedagógicas.
Una de las acciones inmediatas tomadas para afrontar esta preocupación fue la reforma del currículo del nivel de Educación Básica en sus dos primeras etapas, en el llamado Currículo Básico Nacional (1997). En ese diseño se señala que se reivindica el ser de los educandos a lo largo de su proceso formativo. Con él se pretende propiciar en el alumno la confianza en sí mismo, en sus propias capacidades, en la posibilidad de enfrentar con decisión y de manera cooperativa, los múltiples problemas que afectan a la sociedad venezolana.
Para ello, se incorporan al currículo algunos elementos como los ejes transversales. Inicialmente se incluyeron cuatro: Lenguaje, Desarrollo del Pensamiento, Valores, Trabajo. Posteriormente, se incorporó el eje transversal Ambiente, para que sirvan de vínculos entre el contexto escolar y el contexto familiar y sociocultural además de servir como herramienta didáctica que garantice la integración o la interrelación de las diferentes áreas curriculares (Programa de Estudio de Educación Básica, 1997).
Esta reforma se consideró necesaria porque se evidenciaban en la sociedad venezolana algunas debilidades como actitudes contrarias al diálogo constructivo y al consenso, deficiencias alarmantes en el uso oral y escrito de la lengua, problemas para procesar información y transferirla, para resolver problemas, pérdida de valores. Por ello se propone una nueva concepción del trabajo como actividad inherente al ser humano que permite su realización como persona.
Para solventar estas deficiencias se plantea como estrategia de aprendizaje la globalización, así como tres instancias operativas: el nivel nacional, el nivel estadal y el nivel de plantel, cada una con sus objetivos. El nivel nacional pretende asegurar la coherencia y continuidad entre las distintas etapas del nivel y el traslado a entidades federales distintas.
El nivel estadal está dirigido a fomentar el respeto y valoración del pluralismo étnico, lingüístico y cultural de la nación y permite dar respuesta educativa a las motivaciones, necesidades, intereses y exigencias de cada entidad federal. Prevé la participación de la sociedad civil, las universidades, los supervisores, directores, docentes, organizaciones no gubernamentales y demás instancias involucradas en el quehacer educativo. La instancia de plantel está representada por los Proyectos Pedagógicos de Plantel, PPP, y los de Aula, PPA, diseñados para atender las necesidades y problemas de la comunidad educativa del plantel.
En la actualidad, estos proyectos han cambiado su denominación pero conservan su ontología y teleología. Con estas especificaciones se intenta, a través del currículo, formar de manera integral y holística al educando, para que sea capaz de participar activa y solidariamente en los procesos de transformación social, mediante el fomento de valores como identidad nacional, respeto por la vida, libertad, perseverancia, honestidad, convivencia, tolerancia para que sea capaz de aprender a ser, a hacer, a conocer y a convivir durante toda la vida.
En 1998, se presenta una propuesta de reforma curricular para la tercera etapa del nivel que contiene los mismos elementos. Es un documento que se encuentra todavía en fase de elaboración y sometido a consulta nacional. En ese mismo año, la Asamblea Nacional de Educación propone proseguir con la reforma del currículo de la Educación Básica y Media para producir unos programas de estudios más pertinentes a través de una pedagogía más interactiva y menos impositiva, así como afianzar progresivamente la transformación de las prácticas pedagógicas, mediante la generalización de los PPA y el
fomento del trabajo en equipo y en redes.
En el Proyecto Educativo Nacional (1999), se propone que el currículo sea el eje central que responda a las Políticas del Estado Venezolano, previendo los elementos de transformación que generen los cambios deseados en la sociedad, lo cual debe hacerse: “tomando en cuenta las necesidades y las realidades existentes en cada localidad, municipio y región, sin obviar el contexto general, (este currículo) debe ser global, flexible, integral, democrático, participativo, transdisciplinario y en permanente revisión”. (p. 51) Se expresa en este documento que el currículo debe prestar atención a los aspectos físicos, psicológicos, sociales del alumno, enfatizar en la información, la acción de la familia, grupos sociales y la interacción con la comunidad, como clara interpretación en el currículo del principio de democracia participativa preconizada por el Estado. En los
Aspectos Propositivos del precitado Proyecto Educativo Nacional (2001), se promueve una estructura curricular flexible, basada en la investigación-acción como estrategia que permita vincular la educación con la vida comunitaria, el trabajo y la naturaleza, de allí la modificación de la denominación de los proyectos pedagógicos antes mencionados. Esta estructura curricular reivindica el papel protagónico que junto al estudiante desempeña el docente como formador de ciudadanos y constructor de la sociedad a la cual se aspira.
REVISTA CIENCIAS DE LA EDUCACION
Año 4 • Vol. 1 • Nº 23 • Valencia, Enero - Junio 2004
http://servicio.bc.uc.edu.ve/educacion/revista/a4n23/23-13.pdf
martes, 30 de octubre de 2012
GERENCIA DEL DESARROLLO DEL CURRICULO EN EDUCACION PRIMARIA
La gerencia del desarrollo del currículo en educación primaria en Venezuela
Autor: Noris Fernández Infante
El presente artículo denominado “La Gerencia del Desarrollo del Currículo en Educación Primaria”, está orientado a dilucidar cómo la Gerencia en Educación interviene en el Desarrollo propio del Currículo para abordar la transformación de los retos que presentan en Venezuela la Educación en el Sistema de Primaria.
La transmisión del conocimiento escolar es un proceso de elaboración en el cual el docente y el estudiante seleccionan, organizan y transforman la información que reciben de múltiples fuentes, estableciendo relaciones entre la información obtenida y sus conocimientos previos.
La finalidad de la educación que se imparte en las instituciones educativas, es transmitir la cultura, formar ciudadanos y capacitar los recursos humanos. El conocimiento de estos aprendizajes se produce de manera intencional, planificados y sistematizados, lo cual se encuentra en una planificación curricular que debe ser gerenciada.
La Gerencia del Currículo
El profesor es gerente del conocimiento y del aprendizaje del estudiante, orienta la significación que asigna al currículo y al conocimiento que transmite. El currículo en su administración presenta problemas pedagógicos y sesgos en sus significados, por lo cual se requiere comprender cómo los profesores gerencian el conocimiento que los estudiantes aprenden en las instituciones escolares, esto es indispensable para comprender por qué los estudiantes difieren en cuanto a lo aprendido y a las actitudes.
Los significados adquiridos durante la formación profesional del docente y los usos prácticos que derivan de su experiencia en el aula en cuanto a rasgos de los estudiantes, orientaciones metodológicas, pautas en la evaluación, entre otras, conforman los ejes transversales en la práctica pedagógica del docente. La función del docente consiste en gerenciar el conocimiento de sus estudiantes, a quienes proporcionará una ayuda pedagógica ajustada a su competencia.
El Currículo Básico Nacional del Nivel de Educación Básica (1997), se concibe con una visión holística, integral, sistémica, sustentada en una serie de teorías del aprendizaje que tienen principios comunes, destacándose las siguientes: el Humanismo, la Teoría Genética de Jean Piaget (1973); la Teoría Sociocultural de los procesos Superiores de Vigotsky (1979), la Teoría del Aprendizaje Significativo planteada por Ausubel (1976), la teoría del Procesamiento de la Información, las Teorías Neurofisiológicas y el Constructivismo.
La concepción constructivista del aprendizaje escolar y la intervención educativa, constituye la convergencia de diversas aproximaciones psicológicas a problemas como:
a) El desarrollo psicológico del individuo.
b) La identificación y atención a la diversidad de intereses, necesidades y motivaciones de los estudiantes en relación al proceso de enseñanza-aprendizaje.
c) El replanteamiento de los contenidos curriculares, orientados a que los sujetos aprendan a aprender contenidos significativos.
d) Reconocer la existencia de diversos tipos y modalidades de aprendizaje, creando énfasis en los componentes intelectuales, afectivos y sociales.
e) Buscar alternativas novedosas para la selección, organización y distribución del conocimiento.
f) Promover la interacción entre el docente-alumno y alumnos-alumnos, a través del manejo de estrategias de aprendizaje cooperativo.
g) Revalorización del rol del docente como mediador del conocimiento.
Ante los cambios existentes en la realidad venezolana se presenta ante la sociedad la reorientación del Currículo Básico Nacional por una propuesta emanada del Presidente de la República Bolivariana de Venezuela: Comandante Hugo Rafael Chávez Frías. Es así como el Diseño Curricular del Sistema Educativo Bolivariano (2007), pasa a formar parte de las discusiones planteadas en todos los niveles, la importancia de su gerencia y administración deben adecuarse a las necesidades actuales del país.
El Diseño Curricular del Sistema Educativo Bolivariano, se describe como un proyecto de gran envergadura debido a que está sustentado con datos históricos, pedagógicos, filosóficos, sociales, culturales, psicológicos, políticos, metodológicos, científicos y humanísticos que servirá de fundamento para la formación integral de los niños, niñas, jóvenes y adultos, adultas que hacen vida académica en Venezuela, en cada uno de los subsistemas que conforma el presente currículo. En este contexto, dicha sociedad demanda una nueva gerencia del proceso educativo, orientado a la realidad que vive el país y en concordancia con los cambios que se están dando a nivel mundial.
La educación es un símbolo de desarrollo, tal y como lo expresa Thula, (2005): “…crea elecciones, alternativas, oportunidades para la gente, reduce dos cuestiones crueles para la humanidad: la pobreza y enfermedades, además levanta la voz del hombre en la sociedad”. En tal sentido la preparación académica supone avances con los cuales se puede competir en la sociedad y trascender los límites de su propio desarrollo. El ser humano en su educación siempre está expuesto y sujeto a condiciones tanto internas como externas, a cambios en sus pensamientos, concepciones, métodos, técnicas y paradigmas.
http://www.gestiopolis.com/organizacion-talento-2/la-gerencia-del-desarrollo-curriculo-educacion-primaria-en-venezuela.htm
Autor: Noris Fernández Infante
El presente artículo denominado “La Gerencia del Desarrollo del Currículo en Educación Primaria”, está orientado a dilucidar cómo la Gerencia en Educación interviene en el Desarrollo propio del Currículo para abordar la transformación de los retos que presentan en Venezuela la Educación en el Sistema de Primaria.
La transmisión del conocimiento escolar es un proceso de elaboración en el cual el docente y el estudiante seleccionan, organizan y transforman la información que reciben de múltiples fuentes, estableciendo relaciones entre la información obtenida y sus conocimientos previos.
La finalidad de la educación que se imparte en las instituciones educativas, es transmitir la cultura, formar ciudadanos y capacitar los recursos humanos. El conocimiento de estos aprendizajes se produce de manera intencional, planificados y sistematizados, lo cual se encuentra en una planificación curricular que debe ser gerenciada.
La Gerencia del Currículo
El profesor es gerente del conocimiento y del aprendizaje del estudiante, orienta la significación que asigna al currículo y al conocimiento que transmite. El currículo en su administración presenta problemas pedagógicos y sesgos en sus significados, por lo cual se requiere comprender cómo los profesores gerencian el conocimiento que los estudiantes aprenden en las instituciones escolares, esto es indispensable para comprender por qué los estudiantes difieren en cuanto a lo aprendido y a las actitudes.
Los significados adquiridos durante la formación profesional del docente y los usos prácticos que derivan de su experiencia en el aula en cuanto a rasgos de los estudiantes, orientaciones metodológicas, pautas en la evaluación, entre otras, conforman los ejes transversales en la práctica pedagógica del docente. La función del docente consiste en gerenciar el conocimiento de sus estudiantes, a quienes proporcionará una ayuda pedagógica ajustada a su competencia.
El Currículo Básico Nacional del Nivel de Educación Básica (1997), se concibe con una visión holística, integral, sistémica, sustentada en una serie de teorías del aprendizaje que tienen principios comunes, destacándose las siguientes: el Humanismo, la Teoría Genética de Jean Piaget (1973); la Teoría Sociocultural de los procesos Superiores de Vigotsky (1979), la Teoría del Aprendizaje Significativo planteada por Ausubel (1976), la teoría del Procesamiento de la Información, las Teorías Neurofisiológicas y el Constructivismo.
La concepción constructivista del aprendizaje escolar y la intervención educativa, constituye la convergencia de diversas aproximaciones psicológicas a problemas como:
a) El desarrollo psicológico del individuo.
b) La identificación y atención a la diversidad de intereses, necesidades y motivaciones de los estudiantes en relación al proceso de enseñanza-aprendizaje.
c) El replanteamiento de los contenidos curriculares, orientados a que los sujetos aprendan a aprender contenidos significativos.
d) Reconocer la existencia de diversos tipos y modalidades de aprendizaje, creando énfasis en los componentes intelectuales, afectivos y sociales.
e) Buscar alternativas novedosas para la selección, organización y distribución del conocimiento.
f) Promover la interacción entre el docente-alumno y alumnos-alumnos, a través del manejo de estrategias de aprendizaje cooperativo.
g) Revalorización del rol del docente como mediador del conocimiento.
Ante los cambios existentes en la realidad venezolana se presenta ante la sociedad la reorientación del Currículo Básico Nacional por una propuesta emanada del Presidente de la República Bolivariana de Venezuela: Comandante Hugo Rafael Chávez Frías. Es así como el Diseño Curricular del Sistema Educativo Bolivariano (2007), pasa a formar parte de las discusiones planteadas en todos los niveles, la importancia de su gerencia y administración deben adecuarse a las necesidades actuales del país.
El Diseño Curricular del Sistema Educativo Bolivariano, se describe como un proyecto de gran envergadura debido a que está sustentado con datos históricos, pedagógicos, filosóficos, sociales, culturales, psicológicos, políticos, metodológicos, científicos y humanísticos que servirá de fundamento para la formación integral de los niños, niñas, jóvenes y adultos, adultas que hacen vida académica en Venezuela, en cada uno de los subsistemas que conforma el presente currículo. En este contexto, dicha sociedad demanda una nueva gerencia del proceso educativo, orientado a la realidad que vive el país y en concordancia con los cambios que se están dando a nivel mundial.
La educación es un símbolo de desarrollo, tal y como lo expresa Thula, (2005): “…crea elecciones, alternativas, oportunidades para la gente, reduce dos cuestiones crueles para la humanidad: la pobreza y enfermedades, además levanta la voz del hombre en la sociedad”. En tal sentido la preparación académica supone avances con los cuales se puede competir en la sociedad y trascender los límites de su propio desarrollo. El ser humano en su educación siempre está expuesto y sujeto a condiciones tanto internas como externas, a cambios en sus pensamientos, concepciones, métodos, técnicas y paradigmas.
http://www.gestiopolis.com/organizacion-talento-2/la-gerencia-del-desarrollo-curriculo-educacion-primaria-en-venezuela.htm
PLANTEAMIENTO CURRICULAR
PLANTEAMIENTO CURRICULAR DE LA ENSEÑANZA
Abordar la tarea de la enseñanza desde un planteamiento curricular supone ampliarla perspectiva de análisis de la práctica docente para no centrarla de manera exclusiva en aspectos normativos y tecnológicos del proceso educativo sino extenderla a los aspectos culturales, sociales e ideológicos que desde la teoría del currículum se priorizan como objeto de estudio. Es decir, adoptar una perspectiva omnicomprensiva (Sáenz, 1993) que permita integrar el estudio de los problemas prácticos de enseñanza, en el marco más amplio del análisis social y antropológico de la educación escolar que facilita la reflexión sobre los procesos implicados en la selección cultural que la escuela realiza y se concreta en el contenido y la forma de cada una de las distintas experiencias de aprendizaje que el alumnado realiza en el centro educativo. Esto permite trasladarnos de la visión normativa predominantes en los estudios didácticos a la perspectiva de la intervención profesional (con más clara ubicación en los estudios curriculares).
De esta manera se pretende que el enfoque curricular de la enseñanza realice una
doble función: (a) permitir la adopción de pautas orientativas de la práctica docente, y (b)
facilitar la declaración de las intenciones educativas. Por ello, cuando el sistema educativo
se configura de tal manera que se cede formalmente al profesorado un espacio amplio de
toma de decisiones cuya ocupación exige implicarse en tareas de indagación, reflexión y
selección cultural, se hace necesario adoptar el enfoque curricular.
A la formalización de esta perspectiva holística e integradora de análisis sobre la enseñanza, en propuestas de diseño, pautas para la realización, evaluación y mejora de la práctica educativa, y su concreción en acciones formativas que completan la experiencia escolar del alumnado, le llamamos curriculum.
Para Imbernón (1993) currículum es una herramienta de profesionalización, de desarrollo profesional del profesorado y de la institución, e incluso de mejora social, pero
desde la perspectiva de servicio a la sociedad y, por tanto, de apoyo a las ideas de progreso (pág.32).
Pero más que conceptualizaciones comprensivas, las distintas definiciones del término, representan auténticas aproximaciones a la investigación sobre la práctica escolar, más reducidas o más amplias, más nítidas o más difusas, que priorizan algún o algunos aspectos de esa práctica. Un análisis de las definiciones de currículum permitió, en su momento, a Fernández (1990), extraer tres elementos que aparecen implícitos en ellas y que justifican la adopción de un planteamiento curricular en la enseñanza:
(a) El propósito educativo que orienta toda acción escolar.
(b) La apertura a la crítica y, por ello, el cambio que promueve.
(c) La relación con la práctica –normativa u orientadora-.
En general, existen dos concepciones complementarias latentes en las definiciones de currículum: (a) currículum como experiencia a desarrollar en la escuela o como conjunto de experiencias de aprendizaje –currículum como acción-; y (b) currículum como plataforma para la descripción y mejora de la realidad de las clases y para la reconstrucción del conocimiento configurador de la práctica –currículum como representación de la acción-.
Manuel Fernández Cruz
Universidad de Granada
mfernad@ugr.es
http://www.ugr.es/~recfpro/rev81COL3.pdf
Abordar la tarea de la enseñanza desde un planteamiento curricular supone ampliarla perspectiva de análisis de la práctica docente para no centrarla de manera exclusiva en aspectos normativos y tecnológicos del proceso educativo sino extenderla a los aspectos culturales, sociales e ideológicos que desde la teoría del currículum se priorizan como objeto de estudio. Es decir, adoptar una perspectiva omnicomprensiva (Sáenz, 1993) que permita integrar el estudio de los problemas prácticos de enseñanza, en el marco más amplio del análisis social y antropológico de la educación escolar que facilita la reflexión sobre los procesos implicados en la selección cultural que la escuela realiza y se concreta en el contenido y la forma de cada una de las distintas experiencias de aprendizaje que el alumnado realiza en el centro educativo. Esto permite trasladarnos de la visión normativa predominantes en los estudios didácticos a la perspectiva de la intervención profesional (con más clara ubicación en los estudios curriculares).
De esta manera se pretende que el enfoque curricular de la enseñanza realice una
doble función: (a) permitir la adopción de pautas orientativas de la práctica docente, y (b)
facilitar la declaración de las intenciones educativas. Por ello, cuando el sistema educativo
se configura de tal manera que se cede formalmente al profesorado un espacio amplio de
toma de decisiones cuya ocupación exige implicarse en tareas de indagación, reflexión y
selección cultural, se hace necesario adoptar el enfoque curricular.
A la formalización de esta perspectiva holística e integradora de análisis sobre la enseñanza, en propuestas de diseño, pautas para la realización, evaluación y mejora de la práctica educativa, y su concreción en acciones formativas que completan la experiencia escolar del alumnado, le llamamos curriculum.
Para Imbernón (1993) currículum es una herramienta de profesionalización, de desarrollo profesional del profesorado y de la institución, e incluso de mejora social, pero
desde la perspectiva de servicio a la sociedad y, por tanto, de apoyo a las ideas de progreso (pág.32).
Pero más que conceptualizaciones comprensivas, las distintas definiciones del término, representan auténticas aproximaciones a la investigación sobre la práctica escolar, más reducidas o más amplias, más nítidas o más difusas, que priorizan algún o algunos aspectos de esa práctica. Un análisis de las definiciones de currículum permitió, en su momento, a Fernández (1990), extraer tres elementos que aparecen implícitos en ellas y que justifican la adopción de un planteamiento curricular en la enseñanza:
(a) El propósito educativo que orienta toda acción escolar.
(b) La apertura a la crítica y, por ello, el cambio que promueve.
(c) La relación con la práctica –normativa u orientadora-.
En general, existen dos concepciones complementarias latentes en las definiciones de currículum: (a) currículum como experiencia a desarrollar en la escuela o como conjunto de experiencias de aprendizaje –currículum como acción-; y (b) currículum como plataforma para la descripción y mejora de la realidad de las clases y para la reconstrucción del conocimiento configurador de la práctica –currículum como representación de la acción-.
Manuel Fernández Cruz
Universidad de Granada
mfernad@ugr.es
http://www.ugr.es/~recfpro/rev81COL3.pdf
sábado, 20 de octubre de 2012
CURRICULUM
CURRICULUM
En la actualidad no se puede enseñar bien sin pedagogía. Aunque a la hora de la verdad, cualquiera enseña. Por ejemplo los amigos, los padres y hasta los niños enseñan a sus padres. Pero enseñar bien es un arte más difícil, porque exige tener claro para donde se va, cómo se aprende y se desarrolla el alumno, que tipos de experiencias son más pertinentes y eficaces para la formación y el aprendizaje del estudiante y con qué técnicas y procedimientos son más efectivos enseñar ciertas cosas.
La verdadera enseñanza es intencional, obedece a un plan, tiene metas claras y se rige por ciertos principios y conceptos que los maestros estudian bajo el nombre de pedagogía. Ella se dedica al estudio de las teorías y conceptos que permiten entender y solucionar los problemas de la enseñanza. Cada teoría pedagógica se representa mediante un modelo pedagógico. Otras disciplinas y ciencias aportan al conocimiento de la enseñanza, como son la informática, las ciencias de la comunicación, la sociología, la política, la ética, la lingüística, etc., pero es la pedagogía, cuya red conceptual gira alrededor de la formación, la disciplina mejor dotada para articular los aportes de las demás disciplinas con miras a una comprensión integral de la enseñanza y del currículum.
Las intencionalidades de la educación, en términos de los resultados que se pretende alcanzar en cuanto a la formación del ciudadano y del tipo de sociedad, se concretan mediante el currículum qué actúa y como proceso operativo, en el que entran un conjunto de elementos( actores sociales, objetivos, recursos), interactúan para alcanzar las intenciones educativas.
Esto implica que el currículum tiene como fin plasmar una determinada concepción educativa en términos de lo individual, lo social y lo cultural. Así mediante la planificación y ejecución del currículum se fortalece el logro del tipo de hombre y de sociedad que el grupo demanda del sistema educativo. Existen muchas concepciones de educación pero lo importante es que haya congruencia entre el enfoque que se plantea de la educación y el del currículum. De acuerdo a lo expuesto, la educación debe visualizarse en su triple proceso que implica: el desarrollo de la persona, la interrelación con el grupo social e incorporación de la cultura.
El educador concreta su accionar en la ejecución del currículum cuando ejerce cotidianamente la tarea de orientar los procesos de enseñanza y aprendizaje, pues debe enmarcarse en los planteamientos generales de la política educativa que regulan el proceso educativo nacional. Estos planteamientos llegan hasta él mediante los documentos oficiales y la legislación vigentes que incluyen las expectativas en torno al proceso educativo del país.
Esto implica que al planificar el currículum: seleccionar contenidos y metodologías, elaborar materiales, incorporar los aportes de la comunidad, evaluar los aprendizajes, debe tener como norte el cumplimiento de los fines y objetivos de la educación, que le permite contribuir a la formación del tipo de hombre y de sociedad a que aspira el Estado y que se evidencian en esa política educativa. La educación, como tarea orientada hacia un fin, debe ser planificada para guiarla mejor y dotarla de racionalidad, para economizar tiempo, recursos y esfuerzos; y finalmente para facilitar el logro de los objetivos previstos.
http://didactica2004.galeon.com/cvitae969421.html
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